Color de película, vacaciones y anestesia
Que si tengo miedo, que va. Me estoy muriendo, pero
claro que esa no es la linda cara que le quieres poner a las personas, al
espejo, a la vida. Solo a la almohada cuando esta no se cae y te da la espalda.
Que si tengo ansias, que va. Todo aquí me recorre y un
día me hace desear comerme al mundo y al siguiente sentirme tan pequeña como
para temer pedir un vaso de agua.
Que si tengo ganas, que va. Me voy a comer al mundo yo
sola a mis 21 años, o quizás solo a la parte que mi tiempo, dinero y energía
permitan.
Pero, esto no es nada. Hace meses platicaba con mi
hermana sobre nuestros sueños. Yo frío, ella calor. Yo nieve, ella playa. Y
claro que ni el miedo, ni las ansias y mucho menos las ganas pasaban. Porque lo
único que teníamos era el sueño, era la emoción de lograrlo. Sabías que iba a
llegar, pero no sabías lo que ibas a sentir.
La verdad es que ojalá la vida se pintara color
película de acción, color vacaciones de muchos meses y color anestesia total.
Pero creo que la vida se hizo para que realmente se
disfrutara escalando cada peldaño, uno a uno, cayéndote y volviéndolo a hacer,
para que al final, el color de película, vacaciones y anestesia llegará por ti,
por tu esfuerzo.
Claro que al principio no todo es fotos blancas,
paisajes azules, olas de mar, sudor y arena. Al principio de algo que inicias
por ti se convierte a la misma aventura de tratar de ser un adulto, pero asusta
más ser un adulto muy foráneo de tu país. Un adulto al que lo único que le han
enseñado a hacer es estar en la comodidad de casa, en la comodidad de un
alimento diario, de las paredes que ya conoces, de las personas que ya sabes
que te rodean, de conocer cada kilómetro de tu ciudad y de no hacerlo, al menos
saber que no pensarán que por ser mexicana no puedes lidiar con eso.
De saber que si te costó llegar hasta aquí, tienes que
darle y no parar por lo que está costando estar aquí. Buscar hogar, camiones
pasar de año en año, comprar comida enlatada, sentir climas extremos, acoplarte
a la frialdad y calidez de la gente. Saber que estas en el lugar, pero que
claro que es como un día a día, trabajar por estar y sobre todo por crecer.
Porque lo difícil ya lo hiciste, ya pasaste, ya lo
conseguiste. Porque lo cabrón lo estás viviendo, lo estas sintiendo. Te estas
acoplando y lo estas fluyendo. Porque a mi parecer si no hubiera sido por el
apoyo de papá y mamá a un 50%, esto no estaría pasando, pero eso no implica
que, si papi y mami hubieran puesto la facilidad de tener todo por los
meses que esto dure, por los años, por el tiempo, esto hubiera valido la pena.
Porque como todas las cosas buenas, esto tiene su
escalón, pero al final su recompensa. Porque el sueño ya está aquí, ya dejo de
ser un sueño, ya está en otro plano. Vivirlo ya es la parte más sencilla, salir
y conocer, permitirte ser aquella loca turista que va andando por las calles
mojada de nieve y mocos o aquella loca turista que va por las calles en short y
traje de baño sintiendo a ojos y pulsos cada grano de arena, probar cada comida
y gastar tu dinero en cada museo, tarde de surf y domingos de café. De cargar
en tu galería de fotos con más de 1000 fotos de una semana y saber que
necesitarías almacenamiento extra tan solo para la próxima semana. Por tener la
oportunidad de vivir el sueño, de estudiar lo que más amas, y de que si no te
gusta regresar más y más preparada. De trabajar en lo que amas, y si resulta
que no te gusta regresar más y más preparada. Del simple hecho de estar sola,
con libro en la maleta, audífonos en los oídos y una sonrisa en el rosto. Del
simple hecho de saber que eres la persona más chiquita, menos experimentada,
más ansiosa y más feliz de toda aquella población internacional.
Que cuando pasen los meses, los años y las historias y
puedas contar cada una de ellas como lo que fue, sabrás que estarlas viviendo
en este momento no es coincidencia, no es abstinencia. Estar hoy aquí es por
ti, es para ti, es el regalo que tienes hoy en ti y la verdad es que si no lo
usas, manchas, masticas, tiras, levantas y guardas hoy, mañana se va a podrir y
entonces habrá sido demasiado tarde.
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