Let’s break el apego
Sé que crecí y me atrevería a decir que crecimos, como sociedad, asociando y pensando que el amor era sinónimo de una cantidad de palabras que en lugar de darle el lugar de expansión que merece, lo único que hacía y hace es darle un lugar de carencia; de apego.
He pensado mucho en esta palabra últimamente.
¿Qué tanto nos ha afectado asociarla al amor?
Nos ha hecho creer que, si no aferramos, amarramos, atamos y apegamos a alguien o algo a nuestra vida, entonces no es amor, no queremos, no es suficiente.
¿Cuántas veces no nos hemos colocado en un lugar de no merecimiento? Y ¿Cuántas de esas veces han sido por historias externas a nosotros?
Vamos por la vida pensando que, si no me dio rosas el 14 de febrero, no me quiere. Si no me ha dedicado una canción, no le importo. Si no me ha pedido que nos casemos al paso de los años de noviazgo, no hay compromiso.
Nos apegamos a la historia que nos han contado, que la verdad ya no sé quién fue el creador de ella, para pensar que las relaciones van con un guion, van con tiempos lineales y similares, con detalles iguales al de junto, cuando ni mi presupuesto, ni mis muestras de afecto, ni mis intenciones se le asemejan.
Y no estoy diciendo que vayamos por la vida odiando la idea del amor romántico, del amor de película… porque honestamente me encanta.
Pero si quiero abrir el dialogo a decirme y decirnos que vivir desde un amor de apego, un amor de expectativas y un amor externo no va a traernos el amor que tanto estamos esperando… Y spoiler alert: No existe el amor de apego ni el amor de expectativas; existe el amor.
Empezando por entender que el amor que doy es el amor que recibo, y no puedo esperar recibir algo diferente a lo que tanto pido. Así que, si solo estoy quejándome 24/7 de carencias, solo voy a ver carencias; No hay manera de enfocarme en todas las virtudes y magia de la relación pues nada nunca será suficiente.
Y ojo aquí, porque hace algunos años mal entendí el “Ver solo lo bonito, comprender a la otra persona, bajar la voz y aceptar el amor que tiene que darme” asociándolo a que mis expectativas de amor estaban muy elevadas y quizás estaba siendo demasiado exigente.
Porque, para empezar, a la única persona a la que tienes que comprender es a ti. No hay manera de querer comprender al otro porque no es tu historia de vida. No nos toca comprender, nos toca respetar y amar cada uno de los procesos. Lo que si nos corresponde y tenemos la responsabilidad de hacer es de decidir en donde y con quién queremos estar.
No está mal querer que una relación sea tal cual tu historia de cuento de cenicienta, pero no pidas que así sea en lugares en donde no va a suceder. No podemos ir por la vida queriendo cambiar al de junto, ajustarlo a nuestros anhelos, obligarlo a ser el príncipe y encima, si se equivoca o no entendió alguna parte de tu guion, castigarlo activa y pasivamente haciéndole sentir que no es suficiente, que no te quiere, que siempre falta algo más.
Bajemos la guardia un poco, no hay que perdernos en otro para poder encontrarnos a nosotros.
Suelto bastantes carcajadas y a veces unos cuantos “¿Enserio Fabritzia?” cuando pienso en como he amado desde un lugar tan egoísta; reaccionando desde mis heridas y esperando que el de afuera me las resuelva.
Porque obvio, nos enseñaron a ser víctimas, opresores y soltar la responsabilidad ya que es más fácil hacer que el de afuera cargue con tus temas y vea como resolverte, en lugar de tomar total responsabilidad y control de tu vida, trabajarnos a nosotros mismos y si, DECIDIR que queremos y que no.
Y sé que implica mucha vulnerabilidad, mucha introspección y mucha valentía hacerlo, pero no implica tanta como decidir estar en un lugar por el miedo a irte.
Pareja, viene en par. Y no se conforma por uno solo. Y es importante saber y reconocer que tenemos que ser individuos antes de ser pareja.
Hay que aprender a soltar el control y el apego a ajustar todo a un par.
Venimos a esta vida a expandirnos como seres individuales y así aportar al colectivo.
Por lo que venimos a realizarnos y a amar en su totalidad. Y la decisión de compartir nuestros procesos con alguien más no es para que se detengan, es para que exista un acompañamiento si el plan de vida se adapta.
Alegrarte por el otro en su crecimiento personal, en el cumplir de sus metas, sus anhelos y sus sueños. Acompañarlo desde un lugar de total amor y apertura y guardar el cajón el ego que te dice que, si tú no eres parte de ese plan, entonces está mal.
La vida es así, un baile, un va y viene. Hoy estamos en un lugar, y mañana podemos saltar a una vida que no le pertenece a ninguna de tus versiones pasadas.
Y si, si seguimos viviendo con la creencia de que el amor es lineal, es una historia ya escrita, terminaremos escribiendo puras copias de libros que honestamente, no entiendo porque seguimos comprando.
No hablo de un lugar fácil, porque cambiar todo lo que te han enseñado por años es muy confrontador. Pero si tan solo viviéramos entendiendo que cada cambio en la pareja, cada apertura de caminos, mudanzas, planes totalmente distintos al cuento de cenicienta, que el príncipe encuentre la zapatilla y la lleve a arreglar y conozca a alguien, que el príncipe le dé la zapatilla a cenicienta y ella solo lo agradezca o que sucede la historia tal cual como pasó, TODO está bien y TODO es válido.
Cada historia de amor es ÚNICA y cada historia de amor escribe sus propios términos y condiciones.
AMEMOS y amemos hoy, aquí y ahora, sin apegarnos a una historia, mejor permitamos que cada nueva historia nos muestre todo lo hermoso que tiene para nosotros… Porque si no fuera lo mejor para nosotros, ni siquiera estaría pasando.
Estoy muy de acuerdo con tu discurso, la idea del amor Perfecto, tiene formas infinitas que se adaptan a cada persona.
ResponderEliminarMe gustaría complementar que ese apego surge en parte de la poca sinceridad que tenemos con los demás y más importante aún, con nosotros mismos. Hay que ser honestos y comunicar todo, para poder así conocernos a nosotros mismos y solo así evitaremos llegar a ese apego malsano que nos detiene de poder llegar a vivir el amor de pareja cómo lo visualizamos
Es que te creí tan diosa, te creí tan especial., que tan solo leerte, valía la pena vivir..
EliminarPero se que eres como la vida., fugaz y que hay que disfrutarla en su momento, en cada minuto como tu sonrisa! Y me enamore., no de ti, sino de tu forma de vivir.. My con esa expectativa, o con ese tal vez viviré