Mi mayor proyecto

Empecé a creer que había perdido la capacidad de escribir, de comunicarme. Que ya no era sencillo tratar con mis seres queridos. Me vendí la idea de que todos evolucionamos y de que muchas cosas ya no eran necesarias. Me desapegué del hábito de la lectura, de las platicas conscientes, del ejercicio y de la realidad. Sin darme cuenta, estaba manifestando externamente lo que me sucedía en el interior. Era muy normal que mi creatividad estuviera dormida y yo sintiera que las nuevas ideas no fluían, porque en vez de poner a trabajar a mi cerebro para incentivarlo a ello, me levantaba y lo primero que hacía era tomar mi celular y abrir Instagram, Facebook o las noticias para ver que estaba sucediendo; ni siquiera estaba dándome el tiempo de agradecer por despertar; de sentirme viva. Cuando llegaba a mi casa después de estar 8 horas en una computadora trabajando, me tiraba 5 o 6 más a envolverme en el celular deslizando el dedo, dando likes y generando cero aportaciones a mi mayo...